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Recuerdos

Eternos

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Me encanta el blanco y negro en fotografía, y por supuesto en fotografía de bodas. Esas fotografías que, carentes de color alguno, son capaces de transmitirnos toda la escena de forma increíblemente fiel. Pero por qué? Cómo lo consiguen?

Muchas veces los colores nos dan identidades, nos hacen ver la vida tal y como la vemos habitualmente. El mar es azul, la arena naranja, el coche rojo… Pero sin embargo, con el blanco y negro conseguimos evocar sensaciones, conseguimos hilar fino en la escena. Vemos qué está pasando, y no el color del coche que pasa. Vemos la expresión de la cara, y no si se ha dejado un trocito de labio por pintar o si tiene el colorete demasiado fuerte. Vemos cómo nos hablan sus ojos, y no simplemente su color…

En definitiva: vemos la vida, pero no cómo está pintada, sino el boceto, el dibujo inicial de la escena, antes de que el color la invada y nos la “manche”, cual niño jugando al pinta y colorea, saliéndose línea sí y línea también, emborronando hasta el más bello de los dibujos.

Cuando los fotógrafos usamos el blanco y negro narramos lo que sucede. Buscamos que se aprecien hasta los detalles más mínimos, sin color, poniendo el foco en lo realmente importante: las personas, los seres queridos, los momentos.

¿Qué pensáis vosotros? Por qué os gusta (o no) la fotografía en blanco y negro?

 

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