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Recuerdos

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El pasado mes tuvimos la suerte de poder cubrir una de las bodas más emotivas, divertidas y animadas que hemos podido presenciar este 2018, e incluso de las que hemos disfrutado en años!

Eran (y son) Vicente y José. Dos chicos que, desde la primera vez que pisaron el estudio (tuve la suerte de recibirlos yo mismo), los encontré tan sinceros con lo que querían como enamorados uno del otro. Tenían las ideas muy claras, pero lo que más me llamó la atención fue que me dijeran que les encantaba el blanco y negro. No es extraño que a alguien le guste, pero sí me llamó la atención que ellos me lo dijeran de forma explícita. Es por ello que he optado por esta entrada del blog (donde reviviré cómo nos sentimos en su día), dándoles un pequeño homenaje a ese gusto por el blanco y negro, poniendo todas las imágenes que veréis en esta entrada sin color alguno, pero rebosantes de sentimientos, de eso no cabe duda.

Hablamos del 30 de Junio en Valencia. El día era caluroso, pero los novios en su día nunca se amedrentan por eso, y siempre se ponen ese traje tan maravillosamente preparado para la ocasión. Al primero que visitamos fue a José, en pleno barrio del Carmen.
Siempre que visito esa zona me trae recuerdos de mi época del colegio. Siempre iba por esas calles, estrechas, llenas de historias, y que quienes no han vivido o han pasado tiempo por ellas no pueden comprender todo lo que transmiten.

Llegamos al portal de José mientras hablaba con una vecina por el balcón. Nos transmitió una sensación de realidad, de cercanía, que nos permitió realizar nuestro trabajo muy cómodos en la casa. Su familia, donde la naturalidad rebosaba por todas partes, nos permitió retratarlos tal y como eran ellos. Vimos muchas emociones, algo de nervios y mucha alegría en todos ellos. Aquí una muy pequeña muestra de lo que pudimos disfrutar con ellos.


Tras esta primera casa, nos desplazamos a la casa de Vicente. En pleno centro de Valencia, en una calle con su mismo nombre nos esperaba él y su familia. Una sorpresa para nosotros fue encontrarnos con un exfutbolista del Valencia, del de la época más gloriosa que recuerdo de los de Mestalla. No dije nada, pues no era un día para ponernos a pedir autógrafos o selfies (aunque me quedé con ganas, eso por descontado!), sino un momento de capturar emociones, nervios y momentos irrepetibles.

Vicente nos esperaba con un semblante serio, fruto de los nervios previos a encontrarse con José. En todo momento nos hizo sentirnos cómodos, y nos puso el trabajo fácil haciendo lo que a nosotros nos gusta: ignorarnos. Esto, a pesar de que la palabra os pueda parecer “fea”, es bueno para los fotógrafos y videógrafos de boda, pues es la única manera de captar los momentos tal y como son, tal y como suceden. Aquí os dejo algunos momentos de lo que pudimos vivir allí.

Tras el reportaje en la casa, pudimos disfrutar de una traca como marcan los cánones de bodas en Valencia. Aunque lo espectacular es vivirla, escucharla, aquí tenéis nuestra versión estática de la misma, para que podáis casi casi oler la pólvora.

Con ese humo y el olor a pólvora aún en nuestros sentidos, partimos hacia el Huerto de Santa María, lugar de ceremonia y banquete. Es un lugar excepcional, rodeados de verde y piedra, algo que nos encanta para la fotografía de bodas. La ceremonia fue emotiva, llena de momentos donde hasta nosotros estuvimos a punto de soltar alguna lágrima por el sentimiento que transmitieron los amigos y familiares que leyeron, y donde pocos quedaron exentos de lágrimas de emoción.

El banquete fue una continuación de lo ya vivido en la ceremonia. Hubieron sorpresas, muchas alegrías y risas proporcionadas por los amigos de ambos, y momentos emotivos vividos por familiares y por ellos mismos, en un día que, como poco, será inolvidable para ellos.

Tras el banquete, llegó el momento del baile y la fiesta. Hubo mucha, y los novios nos deleitaron con un baile que fue muy movido, y donde nos dejaron claro que su coordinación es casi perfecta! Los invitados tampoco se quedaron atrás, pues nos dejaron unos momentos que pudimos capturar para los novios, que esperamos dentro de muchos años puedan mirarlos con nostalgia y les recuerden lo que en este día pudieron vivir. Al final, ese es el principal cometido que tenemos los fotógrafos de boda, no creéis? Disfrutad mucho chicos, sed muy felices!

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