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Recuerdos

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Saludos!

Os escribo hoy para compartir una experiencia que tuve el otro día en un shooting, y que me resultó digno de ser contado.

Normalmente estamos acostumbrados cada vez más a la tecnología digital en fotografía. Nos acomodamos a lo digital, dejando atrás esa época en la que cada foto contaba, y de la que no hacíamos más de una o a lo sumo dos fotografías en la misma posición, pues luego había que revelarlas, con su correspondiente coste económico (y de tiempo, en caso de hacerlo uno mismo).

Pues bien, éramos unas 15 personas, y me resultó curiosa la cámara que llevaba una de las chicas que estaba allí. Una cámara de medio formato, que bien podría tener cualquier amante de la fotografía expuesto en su colección de cámaras. Una Hasselblad, analógica. Me chocó que, estando en el siglo donde estamos, aún hubieran en circulación cámaras así, pero me chocó más aún cuando hablé con la chica (Elvira Vila, www.elviravila.photoshelter.com), que me dijo que ella antes usaba formato digital, pero había vuelto al analógico, por la calidad ofrecida en los retratos, nada que ver con el entorno digital.

En ese momento vi claro que todavía tenemos esperanza, no todo está perdido. Entre tanto avance tecnológico, con tantos automatismos, donde disparamos 700 fotos en una sesión y perdemos un valioso tiempo en revisar los visores digitales, y en seleccionar fotografías casi idénticas en el ordenador, aún queda sitio para la nostalgia que produce tener tu carrete de fotos, y de usarlo mientras dure. Saber seleccionar el momento de disparo y tener perfectamente controlado cada parámetro antes de efectuarlo, algo que hemos perdido con lo digital, en pos de la comodidad, del prueba-error.

Por mi parte, yo sigo estando aferrado a lo digital, pues me da más comodidad en el trabajo de la que lo haría el formato analógico. Pero debo decir que nunca está de más desempolvar nuestra antigua cámara analógica de vez en cuando, y llevárnosla para vivir la experiencia del proceso analógico de principio a fin, como antaño, para valorar lo que tenemos, y saber que la calidad que obtenemos hoy día es algo totalmente diferente de lo conseguido antes. Es como comparar los efectos especiales del cine actual con el de hace 30 años. Es otra cosa, y las carencias de uno se suplen con extras que el otro jamás conseguirá.

Muchas gracias por dejarme hacerle la foto a tu cámara Elvira! Lamento no haber podido mostrar todo lo que yo sentí al verla en esta imagen, tal vez por hacerla en digital, no sé…

Otro día os hablaré sobre la parte técnica de las cámaras de medio formato, y sus diferencias con las réflex que conocemos y usamos habitualmente (las más extendidas). Pero este post es solo para mostrar mi admiración hacia el formato analógico, y reivindicar que aún le queda mucho que ofrecer.

Un saludo!

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